¿Qué son los árboles de decisiones?

Si pueden elegir, los ciudadanos siempre se quedan con la opción que consideran más conveniente para satisfacer sus necesidades y sus gustos, lo que implica descartar otras posibilidades. Una persona que se encuentra de frente con un oso pardo en los Picos de Europa puede luchar con el animal, darse media vuelta y huir, o tirarse al césped a bailar breakdance. Sopesadas las opciones, escogerá la más ajustada a sus preferencias (que no tiene por qué ser huir: ¡tal vez desee morir!). Por eso, a ojos de los economistas las personas son todas individuos optimizadores.

En realidad, la toma de decisiones es un complejo proceso que se representa gráficamente como un árbol; cada rama representa una posible decisión de la que, a su vez, surgen nuevas ramas:

Enfrentarse al oso:
Darle un puñetazo en el hocico.
Hacerle cosquillas.
Tirarle arena a los ojos para despistarlo.

Salir corriendo:
Dirigirse al norte.
Dirigirse al sur.
Dirigirse al oeste.
Dirigirse al este.

Bailar breakdance:
Al estilo powermove.
Haciendo freezes.

Levantado el árbol, el individuo (siempre y cuando el oso no lo haya devorado) valora las decisiones finales disponibles y analiza sus posibles consecuencias:

Enfrentarse al oso:
Darle un puñetazo en el hocico  Miedo / Tumbar al oso / Morir.
Hacerle cosquillas  Miedo / Hacer reír al oso / Morir.
Tirarle arena a los ojos para despistarlo  Miedo / Enfadar más al oso / Morir.

Salir corriendo:
Dirigirse al norte  Miedo / Cansarse / Acabar acorralado entre el oso y un precipicio / Morir.
Dirigirse al sur  Miedo / Cansarse / Perderse / Morir.
Dirigirse al oeste  Miedo / Cansarse / Encontrar el coche / Sobrevivir.
Dirigirse al este  Miedo / Cansarse / Morir (¡el oso está hacia el este!).

Bailar breakdance:
Al estilo powermove  Miedo / Cansarse / Impresionar al oso / Morir.
Haciendo freezes (movimientos que implican quedarse congelado unos segundos)  Miedo / Cansarse / Impresionar al oso / Regalarle al oso un tiempo precioso / Morir.

Todas las posibilidades implican pasar miedo, lo que convierte al miedo en lo que se conoce como un coste irrecuperable: haga lo que haga el individuo, tendrá miedo, así que lo mejor es no convertir el miedo en la base de la decisión final.

Existen tesituras en las que el ciudadano se encuentra con opciones extraordinariamente parecidas (todo el mundo tiene claro qué haría si se cruzase en el camino de un oso… ¡¿verdad?!), por lo que en el árbol entra en juego el análisis marginal, que implica observar detalladamente en qué medida los beneficios que se esperan de una decisión pueden superar a los costes adicionales.