Trabajar en Valencia: ofertas de empleo en la Comunidad Valenciana

Enfrentarse a una entrevista de trabajo es una tarea complicada que hemos de preparar si queremos salir airosos del encuentro con el reclutador. Los procesos de selección han evolucionado de manera vertiginosa en los últimos años y la empresa quiere obtener una radiografía completa del candidato en tiempo récord. Lo primero que hay que tener muy presente a la hora de enfrentarse a una entrevista de trabajo es la sinceridad, aquello de inflar el currículum vítae y exagerar nuestros conocimientos no lleva a ningún lado. Está más que comprobado que se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

Una vez asumamos la necesidad de ser sinceros –pero siempre educados y moderados–, es conveniente conocer la empresa a la que vamos a acudir. Si se ha apuntado a muchas ofertas de trabajo puede tener los datos de diferentes compañías en la cabeza y liarlos en el momento menos oportuno durante la entrevista. Hay que asegurarse del puesto para el que nos hemos postulado, en qué empresa, qué aptitudes son necesarias para el trabajo y cuáles son nuestros puntos fuertes en relación con esa actividad. Lo mejor es tomarse un tiempo de reflexión para ser consciente de qué aspectos de nuestra personalidad y de nuestra experiencia podemos destacar para el puesto en positivo. Asimismo, sería conveniente madurar nuestros puntos negativos para, en un momento dado, si nos preguntan, reconocer alguno pero ser capaces de contrarrestarlo con otra característica en positivo. “No, no he utilizado nunca el programa Contaplus, pero estoy familiarizado con la contabilidad y aprendo rápidamente los entornos informáticos”, por ejemplo. Buscar como trabajar en Valencia es la mejor forma que hacer las cosas.

En las preguntas que afectan a lo que somos y a nuestro comportamiento en otros trabajos es necesario buscar el equilibrio: a los reclutadores no les interesan personas que tengan el ego más grande que el cerebro, pero tampoco personalidades pusilánimes. Intente mostrar cierta seguridad en sus respuestas, se supone que usted es quien mejor se conoce a sí mismo.
Aún en el terreno personal es conveniente ser comedido en el discurso, los nervios pueden jugarnos una mala pasada y hacernos hablar demasiado. Escuche a su interlocutor y ponga atención en lo que le dice, pues no se trata únicamente de oír, sino de escuchar. No intente aprenderse de memoria las respuestas a preguntas sobre su personalidad porque o es usted un excelente actor/actriz o tiene garantizado el no por emular a los loros.

En el terreno económico, hablar de dinero no es fácil, así que entérese con antelación del salario que ofrece la compañía y, si no es posible, intente averiguar qué rango salarial es el más común en ese puesto de trabajo en otras empresas. En muchas entrevistas de trabajo le preguntarán qué aspira a cobrar: ser muy exagerado le cerraría la puerta, pero quedarse excesivamente corto tampoco es bueno, ya que presentaría un perfil demasiado poco ambicioso.

Si se encuentra con preguntas que hacen referencia a situaciones extrañas o a condiciones extremas (“¿cómo reaccionaría si se cayera el avión en el que viaja y solo pudiera salvar a tres personas?”), no intente adivinar las técnicas de los profesionales de la gestión de talentos. Sea sincero pero aplique el sentido común. La sinceridad tamizada con la educación y el sentido común son la combinación perfecta para salir airoso de esas preguntas que uno no espera. Es imposible conocer a una persona en una entrevista de trabajo, pero son los 20 minutos que pueden abrirnos la puerta a una mejora profesional, así que aprovechémoslos.